domingo, 23 de junio de 2019

Felino Salvaje.

Me pica el alma, atesora mis miedos.
Si la compación de las sonrisas,
los terrones de azucar

o la inmensidad de la cortina plateada
no logran romper mi carne,
lo harás tú, felino salvaje.

Porque a tu lado siento que arde,
me pica, me asfixia,

me alborotas las ideas y la sangre del corazón.
Haz que repiquen mis venas 

y que la mas fina capa de piel superior se desguarre 
con cada roce de tus yemas...
Consumeme cariño, porque de este modo
atesoraras mis miedos en tus labios
mientras me entrego a ti.

-ShussyRoo.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Toma una decisión.

Sus ojos se reflejan en el vasto océano, puedo ver con claridad sus pequeños y extensos brazos acariciando el agua salda, aquí a los pies de una orilla espumosa aguardo que la marea suba para insertarme en ella y desaparecer...Sé que es una locura, pero el poco tiempo que he estado sentada sobre esta inmensidad de perlas doradas, me ha hecho darme cuenta de lo mucho que deseo nadar por siempre en las profundidades de mis miedos.
El viento sopla con desenfreno, mis largos cabellos se pegan a mi rostro, evitando me observar mi destino. Entierro mis pies y manos en la arena e inhalo el dulce olor de la sal y el azufre de mi cuerpo calcinándose bajo el calor de sus parpados abiertos...unos parpados que ciertamente insisten en derretirme lentamente, siempre devorando me con cada amanecer, extrañando me cuando debe marcharse. No le odio, pero muchas veces deseo su extinción; no quiero volver atrás y continuar con la vida que las fotografías preservan aún de mi, no quiero volver a usar coletas y reír junto a fantasmas, pero quiero mirar hacia adelante y no toparme con esta figura torpe que me envuelve cada que me reflejo en el espejo.
Quiero algo más que unos ojos castigando me, quiero algo más que un simple atardecer; yo ya no quiero volver a ver esos ojos, no quiero sentir el ardor cubrir mi piel, yo ya no quiero que vuelva a amanecer.
Escucho el chiflar del viento en los medanos, a lo lejos las gaviotas cantan, pero no es eso a lo que he venido; estoy apreciando la vista pero mi propósito es otro. Entraré a esas aguas saladas y culminaré mis alas bajo la fría superficie.
El cielo está resplandeciente, envuelve cada uno de mis latidos; mis lenguas parecen bailar al compás de una batuta inexistente, una que ilumina el cielo como una barita pero que está presente solo en mis pensamientos. Aquí, bajo un río de eterna soledad, bajo el pecado divino de la imperfección, gozando de mi última puesta de sol me pongo de pie, a pesar de estar cerca de la orilla estoy lo suficientemente lejos como para tener que caminar un largo tiempo antes de que la vertiginosa y viciosa espuma color algodón me rose la punta de los pies. Ese trayecto me toma el tiempo necesario para decidir si realmente es lo que quiero o deseo dar la vuelta y alejarme con los hombros caídos, pero ese tiempo solo me re confirma algo que ya se: no voy a abandonar esta oportunidad solo por ser presa del miedo, un miedo que no tiene que apoderarse de mi ahora, no; ahora no, justo cuando estoy lista para perderme en un océano, de volverme inexistente, no me detengas, miedo te lo ruego, no lo hagas, no me frenes ahora.
Estoy demasiado abrumada como para pensar en que mientras he estado debatiendo con mis conflictos internos el agua ya rebasa el límite de mi cuello, estaba lista para ahogar mi recipiente en estas frías y pecaminosas aguas infestadas de fantasmas y almas pero cuando lo único que queda por hacer es terminar lo que se empieza, cuando solo dependo de hundir mi cabeza y aguantar el elevar nuevamente mi cuerpo en busca de aire, cuando lo único que debe suceder para que esté echo, es tomar la decisión que deseas, simplemente cuando solo eso falta...
Es cuando no importa cuan bella fue la obra que contemplaste, no importa cuanto lo planeaste o discutiste frente a tu reflejo, nada se puede ejecutar, ni el más magnifico plan  puede ser realizado si al sentir ese cosquilleo recorrer tu espalda y susurrar a tu oído -No puedes hacerlo, cobarde, rinde te...-, si dejas que eso te afecte, jamas dejaras de ver el mismo aburrido atardecer, si no te tomas el tiempo de negarte, rehusar te para ser vencido por el miedo, si no estas dispuesto a correr en busca de otro horizonte ¿qué estas esperando para dejarte vencer?, huye, corre como lo que eres un cobarde que teme enfrentar ese océano de miedos que no se irá a menos que bebas toda el agua, . No seas cobarde, hunde tu retorcida cabeza bajo esa agua infestada de toda tu basura, de todo lo que no hiciste, de todo lo que dejaste atrás y todo lo que no aprovechaste, hunde tus ojos y pestañas, nariz y garganta, deja que todo ese fuego queme el poco aire que estas soportando; hay mucho por lo que luchar y tu estas ahí, de pié observando la orilla, debatiendo te si es una tontería, si tienes las agallas o debes volver mas tarde...
Esa orilla estará esperando eternamente a que dejes de ser cobarde, a que te ahogues y renazcas de entre la carne de un fantasma.


Adiós Lusi.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Un grito es silencio.

La muerte de Emma no es algo que desconozca, cada vez que le llevo flores recuerdo su funeral, pero no puedo dejar de llevarle flores, simplemente es una dependencia al polen.
Pero aún sabiendo eso, mi sueño volvió a desaparecer cuando volví a casa, también el apetito; supongo que cuando uno se siente dolido las cosas cambian.
Pase la noche como todas las anteriores, sentada frente a un monitor, sin emitir ninguna emoción, vacía, esperando que las aves volvieran a cantar para avisarme que debía descansar.

Bajo las sábanas mi piel quema, sus ojos derriten mis lenguas, mientras a fuerza intento ocultarme bajo la almohada, cualquier intento parece inútil, mi piel suda, mis venas sangran, mis gajos se marchitan. 
Aún con los ojos cerrados me siento en la cama cuando mi hermana jala de mi brazo -¿Qué quieres?-tengo sueño. 
-Dame el analgésico.-refunfuño mientras vuelve a jalar mi brazo.
-De acuerdo, de acuerdo, ya voy- me giro y vuelvo a cubrir mi cabeza con las sábanas. 

Permanezco así un tiempo estimado de treinta segundos, luego salto de la cama con toda la energía que tengo, no dura mucho mas que eso, dejo caer mis hombros y en una postura innecesariamente ridícula camino a la cocina, tomo el analgésico y lo muelo en una cuchara, sirvo un poco de agua en un vaso y de tropezón en tropezón, le doy el analgésico a Esme. Después me tumbo en el sofá y restriego mis ojos, enciendo el televisor y busco un canal con hora; las tres, las tres de la tarde y yo con sueño; bueno no es como si tuviese mucho que hacer, sin otra cosa en mente me siento frente a la computadora a bajar música.

Apenas toco la comida, en esta época del año el hambre no es una prioridad, es más casi ni existe, el calor y toda la avalancha que me recubre no me permite sorber mas que unos tragos de té helado y unas migas de arroz. En fin cuando sus ojos caen y la gema de cristal se realza en el cielo, dejo que una cascada de cristales falsos caiga sobre mi cabeza y se extienda a mis tobillos, volviendo me una con el agua. Ésta vez no puedo simplemente disfrazar mis gritos con una canción, ésta vez no puedo contenerme solo con unas cuantas lágrimas; el volumen de la música puede opacar muy bien cualquier otro sonido, por ello dejo que éste me guíe, comienzo con un simple balanceo, luego mi cabeza gira, de derecha a izquierda, de derecha a izquierda, de derecha a izquierda; siento como las lenguas me azotan el rostro y muevo mas rápido mi cabeza, mi cuerpo, coloco mis manos sobre mis oídos cubiertos y dejo que un grito sin sonido desgarre las cuatro paredes, de derecha a izquierda, de derecha a izquierda, de derecha a izquierda, de derecha...a izquierda; me dejo caer. Duele, mi pecho duele demasiado, presiono hacia adentro mis ojos con mis dedos e intento respirar normal, luego de unos segundos la canción se detiene, espero un poco más;escucho...el caer de una cascada dividida a la mitad por mi espalda, la guitarra eléctrica haciendo eco, mis propios pensamientos y finalmente una contención de aire debido al tiempo que evité respirar; dejo que mis rodillas se despeguen del suelo y me apoyo contra la fría pared de sangre que he estado construyendo.
Una sola lágrima, un solo dolor se desarma por mi barbilla.
Es hora de volver a la realidad. 
La cena está lista por lo tanto me sirvo y escucho una charla poco comunicativa que se desprende de la boca de unos insectos que por alguna razón sigo tolerando.

Algo que invadió mi mente antes de dormir: Un rió de sangre al cual caer, zambullendo sus frágiles alas de terciopelo azul, la golondrina de pecho blanco se hunde en su propia esencia, como el diamante que atraviesa el mar, como la pluma que ahoga la sirena.



Adiós Lusi.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Emma está muerta.

Por favor, no te burles de mi vida,
Lo estoy intentando, yo...realmente lo intento,
así que por favor no te rías de mi.

Esta vez el despertar es brusco, no tengo tiempo a pensar , solo sé que nuevamente no puedo respirar, las sabanas caen, al igual que mis pies, intento pararme, mi vista se llena de luces blancas, pierdo la fuerza en mis piernas y choco contra la pared. 
La presión en mis cienes no permite que me calme, coloco mis manos al rededor de mi cabeza y con los ojos cerrados ruego que el ansia se vaya; no se cuanto permanezco ahí, acurrucada contra la pared...esperando, pero sé que me ha parecido una eternidad.
Cuando recupero la cordura, cuando recupero la fuerza en mis piernas me pongo de pie y me dirijo al baño. El espejo me refleja, ¿quién demonios soy?, un reflejo que se deforma con la luz que subyace en la pequeña ventana de madera; abro el grifo, contemplo el agua correr, mojo mis manos y lavo mi rostro empapado de cristales calientes; el pecho me duele, la cabeza, el cuerpo, mi alma, mi corazón...duele. Vuelvo a reflejarme, nada cambia, excepto una cosa: ya no tengo sal en mi rostro.

Deambulo por un claro encantado, puedo sentir la fragancia a pino y tierra mojada que desprende el bosque de hadas y elfos que he construido, deambulo entre la infinidad de troncos añejos; mis dedos recorren las cortezas gastadas, mis championes se manchan con el lodo que recubre el suelo, el mismo que salpica mis rodillas. Pensé que bastaba caminar, pero no basta, por ello comienzo a correr, la adrenalina se apodera de mi sistema, las raíces, los troncos o el lodo no son obstáculos para mis pies, no puedo detenerme, porque si lo hago le golpearé y no volveré a su funeral nunca más.
Por ello...por ello corro sin detenerme ante nada, por ese simple hecho mis piernas se mueven al dolor del recuerdo; porque mientras corro recuerdo cuando la conocí. 

Era otoño, las hojas marrones y rojas decoraban el amplio patio del instituto, recuerdo sus dos moños demasiado ajustados a su pequeña cabezita, unas rayas por ojos me hicieron pensar que provenía de Asia. Me acerqué a ella y le hablé...las ramas golpean mi rostro, rasguñan mis antebrazos y hombros desnudos, sigo corriendo y recuerdo cada instante en el que pasé a su lado...las tardes jugando con su mascota al corre que te atrapo, las noches jugando en la computadora, los días enteros con muñecas, creando historias demasiado inocentes para ser reales, cuando las lágrimas cubrían su rostro, cada vez que abrasé su recipiente con la impotencia de reconfortarla, las veces que dejé la oportunidad de una nueva amistad para no herirla...los cristales caen y caen, los sollozos se vuelven gritos, mi cabello se enreda con las ramas, caigo contra el suelo y no tengo fuerzas para levantarme.
¿Qué se supone que debo hacer con todos esos recuerdos?, ella ya no es la misma, la amiga que conocí, que protegí e hice reír murió ese verano hace cinco años, la Emma que hoy me observa, la Emma que hoy golpea mi pecho con sus palabras, que corta mis venas con su indiferencia, esa Emma, ya no es mi amiga.

Le concedo el beneficio de la duda, me apronto y camino por un sendero de ceniza hasta su casa, sonrío, tengo esperanza; las escaleras me encogen sin moderación el autoestima mientras las recorro, entro a una habitación que ya no reconozco, me siento a los pies de la cama y escucho, escucho como su voz entre risas y falsa incomodidad me cuenta todo cuanto sufre y yo...mientras escucho veo proyectarse mis miedos a su alrededor. Cuando le escucho hablar me siento como una niña pequeña, las ganas que podría tener de hablar se evaporan de mis labios al instante que su ego cobra vida. Cuando termina mientras descuidadamente coloca una música muy deprimente como para que no comprenda lo que estoy sintiendo, dejo que mis alas dejen de esforzarse por estar erguidas, ya he perdido la batalla. 
Solo sonrió y le cuento un susurro de lo que siento...¿ que mas podría ser?, he descubierto que aunque me levante, aunque sonrío y lo intento he vuelto ha fallar y sí, lo sé; es mi culpa, yo dejé que esto pasará pero...no estoy preguntando nada solo estoy dejando que escuches mi voz...Sus palabras son tan duras...tan frías...ella dijo -¿Nada más?.
Mi mundo entero cae a pedazos, miro a mi alrededor y encuentro una simple hoja con garabatos de tinta azul, lloro a una almohada vacía y escucho los alagos de algo que no soy, me observo al espejo y simplemente no puedo con la condición,mientras todos esperan de mi algo que simplemente no puedo darles y tu..¿ me dices eso?; no me estoy quejando solo estoy intentando no decir nada, porque una sola palabra más bastará para que acepte el cobijo de la cortina plateada. 

El frío lodo embarra mis manos, me recuesto contra un tronco y ruego que sea un sueño, ruego que la única amiga que tengo no esté muerta, pero ni el escarabajo bajo la hoja de terciopelo azul ni los oídos de esa desconocida me escuchan, tan solo veo su figura girar sobre sus talones y alejarse sin mirar atrás, por una carretera lo suficientemente infinita como para temer no volver a ver su rostro jamás. Con una sonrisa en mi rostro, abrazo su recipiente y me paro, limpio el lodo de mi rostro y empiezo a caminar, veo su sonrisa sin gracia volverse un punto a la distancia; al llegar a mi prisión me dirijo a mi habitación, cierro la puerta y prendo el radio, comienzo a desgarrar las cuerdas de mi garganta al compás de la música intentando así poder olvidar lo todo.

Pero, ¿a quien quiero engañar?, no podré olvidar, el dolor no se irá, ¿por qué, por qué te burlas de mi vida?, se que he cometido errores pero lo estoy intentando, aún tengo esperanzas, aún espero que algún día mires hacia atrás y veas mi rostro empapado de sal y agua, aún espero que algún día te des cuenta de lo mucho que me has lastimado, pero sobre todo...aún espero el día en el que vuelvas, así que por favor, por favor no te burles de mi porque yo...no me he reído de ti.

¿Por qué Em, por qué tuviste que irte?, se que te han dañado pero yo estoy aquí, no me iré, no me reiré, no te dejaré sola, estoy aquí y aún así no lo ves, no lo entiendo, yo...realmente no logro comprender. Estoy lista para escuchar todo tu dolor, para caminar a tu lado y sostenerte, evitar que caigas, pero también para guardar silencio y reír contigo, siempre he querido que seas tu misma conmigo pero tu siempre me mientes y finges ser lo que no eres, a pesar de eso yo estaba dispuesta a perdonarlo todo, entonces tu te burlas de mi y me dices que todo lo que he hecho esta mal, te ríes en mi cara por esta torcida personalidad que tengo; sabes que no hay nadie más con quien pueda hablar y aún así te ríes de mi...duele, tu indiferencia amiga mía...duele.


Adiós Lusi.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Releyendo la misma página.

Mis ojos se cierran con los primeros rayos del amanecer, viendo el reflejo de mis sombras proyectándose, la oscuridad ya no puede ocultarlas.
El amanecer es ese punto que casi llega a ser pero que no es, ese punto antes de las consecuencias; un punto muerto que desvela mis realidades unos segundos antes de que me abrumen. Me agrada lo que siento en ese lapso de segundos, es como si me regalaran una bocanada de aire para mantener la cordura unas horas más; algo que parece poco creíble pero que no logra defraudarme por completo.

La mañana llega a su fin y sus ojos descienden. Cuando mis parpados se abren la soledad y agonía que desprende el ambiente me da la nostalgia que alimenta mis emociones mas profundas. Despejo los cabellos de mi rostro y contemplo el techo, -Es un nuevo día, debo levantarme, debo salir de la cama...es la misma página que leí ayer, aún así debo releerla para saltar a la siguiente- aunque me diga eso se que mañana leeré la misma página que hoy.
 Por fin inclino mi espalda de modo que mis antebrazos soportan todo el peso de mi cuerpo, mi recipiente se reclina y por unos segundos observo la luz que atraviesa la cortina salmón de la ventana frente a mi, luego tiro el acolchado color cuervo a un lado y dejo caer mis pies de la cama, inhalo profundo y comienzo a leer la página.

Luego de la tormenta, el cielo gris le roba la vida a cada objeto de la casa, hasta el mas vivo árbol de navidad ha perdido su elegancia, ahora con un verde opaco y unas luces que apenas titilan, desteñidas por el agua que no las ha tocado, se muestra con orgullo en la esquina consiguiente a la chimenea.
A pesar de la tormenta no hace frío, en cambio el aire parece no circular a pesar de ver como las copas de los arboles son azotadas sin piedad fuera de esta bóveda de ladrillo y piedra.
Me dirijo al refrigerador, saco la jarra con té y vierto el líquido en un vaso de vidrio con círculos de colores como decorado. Ver como el verde enmarronado del té le quita la vida a las pintas de colores me hace soltar una risita irónica mientras tomo un cuchillo y corto un gajo de manzana, lo coloco dentro del vaso y camino al sofá del salón; a continuación enciendo el televisor y rebusco en los canales algo que valga la pena, pero solo son películas que ya vi o no deseo ver, hasta que encuentro una serie policial, en realidad no planeaba ver nada así que suelto el control y le doy un sorbo al té helado ; en consiguiente escuchar un grito, el corazón me da un brinco , inmóvil giro mi cabeza para contemplar el monitor de la computadora, oigo las risa de un desconocido a la par con la de mi hermana menor, -La computadora- pensé al paso que me recomponía. Solo yo asustarme por un tonto vídeo, le exijo que baje el volumen y vuelvo a dar un sorbo al té.
Estaba aburrida, esperaba que algo surgiera pero como ya me lo temía nada sucedió. Decidí entonces hablarle a Emma para que nos viéramos, tome el celular y le escribí -Hola Em, podemos vernos hoy?, a lo que rápidamente contestó - Lo siento, mejor nos vemos mañana- no suelo enojarme por sus negativas, pero el problema es que hoy no era un buen día, Emma es de esas personas que nunca tiene excusas excepto cuando no está bien, así que sabía que su negativa no era nada bueno -Porque no hoy?- le pregunté, esta vez la respuesta demoró mas -Es que no he dormido bien y estoy cansada- me tome unos segundos para pensar, en primer lugar tiene derecho, todos lo tenemos, pero eso no fue lo que me molestó, lo que me molestó fue saber que no había dormido bien por algo; la conozco prácticamente desde que nací, se exactamente cuando algo esta pasando o cuando simplemente no pasa nada; para que Emma se desvele debe pasar algo; así que respondí -Ok...pero recuerda que no siempre debo verte cuando estas bien, que descanses bss- a mi mente mil respuestas negando lo todo empezaron a formarse, mientras esperaba una contestación que jamás llegó.
Terminé el té y me dirijí a mi habitación, agarré un cambio de ropa y fui a bañarme. Sentía el agua correr por mi espalda hasta volverse pequeños cristales en mis piernas; permanecí bajo la cascada de cristales hasta que todo el vapor desapareció, me cubrí con una toalla y salí, me observé al espejo semi-empañado, mi rostro es bien parecido pero no me agrada del todo, mis cabellos caían por mi frente y hombros, cubriendo una cuarta parte de la toalla. Luego de vestirme y peinarme salí del baño intentando no pensar en nada excepto en que ya debía de haber llegado; cuando regresé nuevamente al salón la vi; su aspecto cada día me sobrecoge más, camine en su dirección y le abrasé -Oh cariño, ¿como estas?- lo mismo pregunto yo, pensé -Estoy bien,¿como te fue a ti?- como siempre, su respuesta fue la misma -Ya sabes como es, cansada pero me fue bien- creo que cansada sería poco, ella nunca me muestra su cara de dolor, siempre sonríe aún con lágrimas, supongo que es lo que hacen todas las madres aunque sigo pensando que no es sano que se guarde todo para sí, pero...¿de qué me quejo? yo hago lo mismo.
Regreso a mi habitación y comenzó a leer un nuevo libro, casi se me saltan las lágrimas en el segundo capítulo y la verdad era que no quería comenzar a llorar con la excusa de unas hojas ajenas a lo que siento, para encontrarme con que no podré detenerme una vez caiga la primera, por lo cual dejo el libro y me recuesto sobre el acolchado arrugado a esperar que el sueño me envuelva.

Sé que no está bien que guarde estas lágrimas pero ¿qué puedo hacer? no es prudente que las suelte, no cuando aún están despiertos, no cuando sé que si las ve solo la preocuparé más.
La relación que tengo con mi madre es muy buena, ella es muy atenta y se preocupa por mi, pero mas allá de eso no hay nada, es como una pequeña Sirio en el cielo, un cielo vacío, si consumo el calor de Sirio por completo ya no habrá nada que ilumine mi camino, no solo eso, no me permito apagar su luz para evitar tropezar con una roca, por ello...por ello y porque la quiero no permito que vea mi dolor.
Cuando mis ojos vuelven a abrirse ya ha caído la noche; me preparo la cena y de mala gana la ingiero mientras escucho como estuvo su día; una vez ambas terminamos, me da un beso y se marcha con mi hermana. Es la hora perfecta, sola, puedo llorar ahora, pero el caso es que no tiene sentido, estoy cansada de desprender cristales calientes cada noche cuando las luces se apagan. En cambio decido que es hora de hacer lo que siempre hago cuando me falta el aire, escribir. Apago todas las luces, excepto las que le dan vida al árbol navideño, me siento frente al teclado y sin poder evitarlo con lágrimas silenciosas intento que mañana no vuelva a leer la misma página.

                                                                                                                                
                                                                                                                                 Adiós Lusi.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Un poco a cerca de mi.

Como este día apenas inicia, igual que esta entrada, supongo que comenzaré por presentarme y contaros un poquito de mi, como un pre calentamiento de lo que vendrá.

Mi nombre es Shussy, soy una joven de 16 años que tiene como pasatiempo escribir.
Desde que era pequeña siempre tuve toneladas de diarios íntimos en donde generalmente escribía mi rutina y cosas así.
 Cuando tenía 12 tuve que cambiar de una escuela a un colegio, fue un año totalmente diferente, me divertí e hice amigos; ese fue el último año que escribí en un diario intimo.
Luego comencé el liceo y todo se vino cuesta abajo, ni el ambiente ni mis compañeros cambiaron, pero ya no era lo mismo. Volví a ser lo que era en primaria, una persona invisible, me deprimí y comencé a escribir prosa y versos, aunque mágicamente no eran tan tristes como lo son ahora...
En eso transcurrieron dos años, fui deprimiendo me cada vez mas,por varios factores: un año imposible, volver a ser nadie, problemas familiares y otras cosas mas. Así que un día simplemente decidí que debía escribir aunque fuese tres palabras; recuerdo que estaba llorando desesperada, no sabía que hacer, así que tome una cuadernola nueva y un lapicero, me senté en la cama y escribí, comenzaba diciendo: Hola, no se definir exactamente como me siento...(quizás algún día escriba la entrada aquí,si me da el coraje xD).
 En fin, se que por primera vez en dos años volví a escribir, me sentí bien, me desahogé. Pensé que sería cosa de un día y ya, pero pasado el tiempo empecé a escribir regularmente, aunque nada comparado a ahora.
 Por ese entonces se avecinaba mi fiesta de 15 años a la cual a pesar de desear (aún desconozco el motivo) rechacé por completo, culminando en un desastre a mis expectativas, se sumaron problemas con una amiga de la infancia, perdí confianza en ella y me hizo caer mas profundo, cada que miraba a mi costado solo veía la compañía de unas hojas en blanco esperando ser escritas. Podría decir que de una forma u otra escribir me salvo la vida en muchas ocaciones.
A lo que se llega al verano pasado, a ese periodo ya puedo sumarle mi amor a leer libros sobrenaturales y el gastar cuadernola completa cada dos meses aproximadamente, generalmente escribo entre una entrada por día  a dos dependiendo del animo, a pesar de que hay unos meces claves en los que disminuyen considerablemente.
He llegado a hundirme tanto en escribir que se ha vuelto parte de mi, si paso mas de tres días sin hacerlo siento como si algo faltase, sin exagerar como si pecase xD

 Sin mas que decir, de aquí en delante comenzaré a escribir mi ultimo verano...