sábado, 19 de diciembre de 2015

Emma está muerta.

Por favor, no te burles de mi vida,
Lo estoy intentando, yo...realmente lo intento,
así que por favor no te rías de mi.

Esta vez el despertar es brusco, no tengo tiempo a pensar , solo sé que nuevamente no puedo respirar, las sabanas caen, al igual que mis pies, intento pararme, mi vista se llena de luces blancas, pierdo la fuerza en mis piernas y choco contra la pared. 
La presión en mis cienes no permite que me calme, coloco mis manos al rededor de mi cabeza y con los ojos cerrados ruego que el ansia se vaya; no se cuanto permanezco ahí, acurrucada contra la pared...esperando, pero sé que me ha parecido una eternidad.
Cuando recupero la cordura, cuando recupero la fuerza en mis piernas me pongo de pie y me dirijo al baño. El espejo me refleja, ¿quién demonios soy?, un reflejo que se deforma con la luz que subyace en la pequeña ventana de madera; abro el grifo, contemplo el agua correr, mojo mis manos y lavo mi rostro empapado de cristales calientes; el pecho me duele, la cabeza, el cuerpo, mi alma, mi corazón...duele. Vuelvo a reflejarme, nada cambia, excepto una cosa: ya no tengo sal en mi rostro.

Deambulo por un claro encantado, puedo sentir la fragancia a pino y tierra mojada que desprende el bosque de hadas y elfos que he construido, deambulo entre la infinidad de troncos añejos; mis dedos recorren las cortezas gastadas, mis championes se manchan con el lodo que recubre el suelo, el mismo que salpica mis rodillas. Pensé que bastaba caminar, pero no basta, por ello comienzo a correr, la adrenalina se apodera de mi sistema, las raíces, los troncos o el lodo no son obstáculos para mis pies, no puedo detenerme, porque si lo hago le golpearé y no volveré a su funeral nunca más.
Por ello...por ello corro sin detenerme ante nada, por ese simple hecho mis piernas se mueven al dolor del recuerdo; porque mientras corro recuerdo cuando la conocí. 

Era otoño, las hojas marrones y rojas decoraban el amplio patio del instituto, recuerdo sus dos moños demasiado ajustados a su pequeña cabezita, unas rayas por ojos me hicieron pensar que provenía de Asia. Me acerqué a ella y le hablé...las ramas golpean mi rostro, rasguñan mis antebrazos y hombros desnudos, sigo corriendo y recuerdo cada instante en el que pasé a su lado...las tardes jugando con su mascota al corre que te atrapo, las noches jugando en la computadora, los días enteros con muñecas, creando historias demasiado inocentes para ser reales, cuando las lágrimas cubrían su rostro, cada vez que abrasé su recipiente con la impotencia de reconfortarla, las veces que dejé la oportunidad de una nueva amistad para no herirla...los cristales caen y caen, los sollozos se vuelven gritos, mi cabello se enreda con las ramas, caigo contra el suelo y no tengo fuerzas para levantarme.
¿Qué se supone que debo hacer con todos esos recuerdos?, ella ya no es la misma, la amiga que conocí, que protegí e hice reír murió ese verano hace cinco años, la Emma que hoy me observa, la Emma que hoy golpea mi pecho con sus palabras, que corta mis venas con su indiferencia, esa Emma, ya no es mi amiga.

Le concedo el beneficio de la duda, me apronto y camino por un sendero de ceniza hasta su casa, sonrío, tengo esperanza; las escaleras me encogen sin moderación el autoestima mientras las recorro, entro a una habitación que ya no reconozco, me siento a los pies de la cama y escucho, escucho como su voz entre risas y falsa incomodidad me cuenta todo cuanto sufre y yo...mientras escucho veo proyectarse mis miedos a su alrededor. Cuando le escucho hablar me siento como una niña pequeña, las ganas que podría tener de hablar se evaporan de mis labios al instante que su ego cobra vida. Cuando termina mientras descuidadamente coloca una música muy deprimente como para que no comprenda lo que estoy sintiendo, dejo que mis alas dejen de esforzarse por estar erguidas, ya he perdido la batalla. 
Solo sonrió y le cuento un susurro de lo que siento...¿ que mas podría ser?, he descubierto que aunque me levante, aunque sonrío y lo intento he vuelto ha fallar y sí, lo sé; es mi culpa, yo dejé que esto pasará pero...no estoy preguntando nada solo estoy dejando que escuches mi voz...Sus palabras son tan duras...tan frías...ella dijo -¿Nada más?.
Mi mundo entero cae a pedazos, miro a mi alrededor y encuentro una simple hoja con garabatos de tinta azul, lloro a una almohada vacía y escucho los alagos de algo que no soy, me observo al espejo y simplemente no puedo con la condición,mientras todos esperan de mi algo que simplemente no puedo darles y tu..¿ me dices eso?; no me estoy quejando solo estoy intentando no decir nada, porque una sola palabra más bastará para que acepte el cobijo de la cortina plateada. 

El frío lodo embarra mis manos, me recuesto contra un tronco y ruego que sea un sueño, ruego que la única amiga que tengo no esté muerta, pero ni el escarabajo bajo la hoja de terciopelo azul ni los oídos de esa desconocida me escuchan, tan solo veo su figura girar sobre sus talones y alejarse sin mirar atrás, por una carretera lo suficientemente infinita como para temer no volver a ver su rostro jamás. Con una sonrisa en mi rostro, abrazo su recipiente y me paro, limpio el lodo de mi rostro y empiezo a caminar, veo su sonrisa sin gracia volverse un punto a la distancia; al llegar a mi prisión me dirijo a mi habitación, cierro la puerta y prendo el radio, comienzo a desgarrar las cuerdas de mi garganta al compás de la música intentando así poder olvidar lo todo.

Pero, ¿a quien quiero engañar?, no podré olvidar, el dolor no se irá, ¿por qué, por qué te burlas de mi vida?, se que he cometido errores pero lo estoy intentando, aún tengo esperanzas, aún espero que algún día mires hacia atrás y veas mi rostro empapado de sal y agua, aún espero que algún día te des cuenta de lo mucho que me has lastimado, pero sobre todo...aún espero el día en el que vuelvas, así que por favor, por favor no te burles de mi porque yo...no me he reído de ti.

¿Por qué Em, por qué tuviste que irte?, se que te han dañado pero yo estoy aquí, no me iré, no me reiré, no te dejaré sola, estoy aquí y aún así no lo ves, no lo entiendo, yo...realmente no logro comprender. Estoy lista para escuchar todo tu dolor, para caminar a tu lado y sostenerte, evitar que caigas, pero también para guardar silencio y reír contigo, siempre he querido que seas tu misma conmigo pero tu siempre me mientes y finges ser lo que no eres, a pesar de eso yo estaba dispuesta a perdonarlo todo, entonces tu te burlas de mi y me dices que todo lo que he hecho esta mal, te ríes en mi cara por esta torcida personalidad que tengo; sabes que no hay nadie más con quien pueda hablar y aún así te ríes de mi...duele, tu indiferencia amiga mía...duele.


Adiós Lusi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario